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| Surviving Elm Tree by Derek Walsom |
Brillante es el
silencio del agua subterránea después de la tormenta: resplandece el acanto
bajo la lluvia. Muros blancos guardan la tierra que yo fundé, y el olmo que conmigo
envejece bajo las mismas lunas de otros años me dice que no en vano ha
pasado el río por nosotros. Durante todo el día pensé si esto era un sueño.
O una forma del
sueño sin salir de sus puertas marfileñas. Los
ojos son estrellas: recuerdan constelaciones mías que olvidé en el destierro.
¿Cómo pude
dejarlas? De aquéllas son mis huesos.
No sólo de
tierra vive el hombre en esta vida sino de todo árbol del cielo de su tierra.
Verde es la oscuridad que los minutos rasgan y las sábanas oyen.
Se ha levantado el viento en la noche. Las
nubes entraron en la casa
y en el olmo
dormido. ¿Acaso me llamaste otra vez en las noches? Me levanto: el jardín dobló
su oscuridad triplicando el silencio.
Yo fui el que
me llamó. Y me escucho allá lejos.
Detrás de
aquellos lirios se adivina la nieve de las montañas solas. Durante todo el día
pensaba en ti,
mi tierra, con mi cuerpo de tierra, mientras la lluvia acerca lo que estaba
perdido, y los cielos murmuran. Helados son los años
de estas noches,
sagradas sus raíces: con ellas el sol entró otra vez en el tronco del olmo.
Cuántas veces me
dije si esta tierra era mía, mío mi
nacimiento: si será mía la muerte
que me toque en
el juego, si su carta es lanzada
mañana en el pasado y no la ven mis ojos
mientras
escribo ahora. Alguien me toca el hombro
y señala mi mano
de medianoche: tú
serás el que
escriba por mí, y yo seré el otro.
Aquí está mi
país bajo los pies del mundo, no allá donde estuvo mi sangre, si la sangre
pudiera rescatar a mis antepasados.
Aquí nací, y no
allí, aunque otro mar me llame: las olas de ese norte que vieron mis abuelos
y que en mi
sueño vuelven. He de morir aquí, perdida mi memoria, en tierra de mi tierra.
Silencio, y ya no estoy: me vuelvo a sentir solo bajo el sello lunar y el ruido de
mis pasos
que de mí mismo
me abandonan: mañana
tú estarás en el
centro del jardín, y en la noche yo tocaré tus ramas, olmo que permaneces
cuando me llames sin que pueda responderte.
